El recuerdo de Marnie, nominada al Oscar como “mejor película de animación”. Es una interesante película sobre la tristeza y la soledad juvenil. Cuando nos encontramos frente a un tema tan delicado y tan perspicaz, como lo es la depresión en los jóvenes, hay que tener mucha sutileza para adaptar lo que muchos viven como una realidad en sus vidas. Es que, en estos casos, quien mejor que Estudio Ghibli para transformar esta historia en una poesía visual, de esas que ya no estamos acostumbrados a ver pero que nos dejan con un buen sabor a reflexión cuando acabamos de verla.

Basada en la novela juvenil de Joan G. Robinson y dirigida por Hiromasa Yonebayashi, “El recuerdo de Marnie”, ha sido descrita como un ghibli al estilo gótico, con unos bellos paisajes nocturnos a la luz de la luna que los hacen únicos. Se podría definir como una trama dramática escrita con un pulso narrativo que lleva al clímax en el sentido más magistral con una animación impresionante, llena de misterio y amistad.

Anna es una tímida adolescente que por circunstancias de la vida debe irse a vivir con sus tíos a la orilla del mar, allí descubre una vieja mansión olvidada que está rodeada de pantanos, ávida por la curiosidad suele acercarse a husmear que coteja en la vieja entrada del inmueble y es así que conoce a la misteriosa Marnie, la conexión entre ambas es inmediata y se forma una linda amistad de la cual compartirán esas pequeñas cosas que nos hacen felices, esos pequeños secretos que nos guardamos solo para momentos especiales y sin más esa complicidad que solo dos grandes amigas pueden tener.

La playa suele ser un lugar solitario y Anna de vez en cuando sale a caminar por sus orillas para despejarse un poco, respirar y quizás porque esté buscando encontrarse consigo misma ya que es una joven muy solitaria que se siente fuera del circulo que contiene todo lo que el mundo y la gente quiere y acepta, esa desventaja que empuja a los jóvenes a encerrarse en silencios incomprensibles hacia todos que le rodean.

Es una obra tierna y onírica, un canto a la vida, ya que cuando empiezas a verla indudablemente transmite la importancia de la necesidad “de sentirse querido y aceptado”, que son dos muelles tan sublimes donde se apoya nuestra seguridad como personas. Simplemente magnífica.

La banda Sonora corrió a cargo del compositor japonés Takatsugu Muramatsu y el tema del ending es “Fine on the Outside” interpretado por Priscilla Ahn, aquí comparto un video con el tema subtitulado al español para que disfruteis la bellísima letra.